La historia en una copa de vino


Antiguamente, las bodegas eran espacios integrados a la casa, una galería sombría o un galpón de adobe en el fondo de la propiedad. Su usaban lagares, donde se pisaba la uva “a pata”, luego la volcaban en tinajas de barro y fermentaba. Se envolvía en totora húmeda y se llevaba en carretas a lugares distantes.

El ferrocarril trajo inmigrantes italianos, ladrillos, técnicas de construcción y de riego artificial. Entre 1950 –  1980 tanto la arquitectura como el nivel del vino decayeron. No hubo más edificios de ladrillos, y la producción se volvió a tinglados de deslucidos y edificios emparchados. No fue sino hasta fines de los 80 cuando todo volvió a cambiar y lentamente comenzó una nueva etapa en el vino argentino con grandes inversiones nacionales y el acento puesto en la calidad.

Museo del vino de La Rural

La idea de abrir un museo en la Bodega La Rural se le ocurrió a Francisco Rutini, hijo mayor de Don Felipe, quien emigró de Italia y fundó su bodega en 1885. Está en la finca frente a la casa familiar y con los años se ha ido convirtiendo en el más importante de Sudamérica. En él se exhiben más de 4.500 piezas: antiguos lagares, carruajes, herramientas de tonelero, máquinas, prensas, libros y catálogos enológicos y vasijas de barro cocido de la época de la colonia.

Mendoza, sus vides y sus vinos

Hay un libro que rescata datos y anécdotas familiares para reconstruir la historia vitivinícola de la provincia cuyana.

Dicen que los incas llegaron hasta el Valle de Huentata Mendoza, confín meridional de su imperio, ayudaron a Los huarpes, pueblo originario, a desarrollar un sistema de riego alimentado por el agua de los deshielos. “De no haber sido por esos canales, a su arribo en el siglo XVI los españoles habrían encontrado un paisaje mucho más árido y desértico.

La provincia de Mendoza, situada en el centro-oeste argentino, en plena diagonal árida sudamericana, recibe escasas precipitaciones. Los ríos, de régimen glacio-nival, con precipitaciones en sus cuencas altas de entre 300 y 800 mm -de norte a sur y concentradas en invierno- son generadas por masas de aire provenientes del Pacífico. En el llano y en el antiguo macizo precordillerano, la influencia atlántica se hace sentir, particularmente en verano, con lluvias que no superan los 200 mm, irregulares, que se presentan en forma de tormentas severas o muy severas, acompañadas frecuentemente con granizo. Los asentamientos humanos se desarrollan en oasis irrigados con las aguas de sus ríos andinos y también aprovechando acuíferos subterráneos. Los dos grandes oasis, el Norte (ríos Mendoza y Tunuyán) y el Sur (ríos Diamante y Atuel) ocupan actualmente alrededor de 450.000 ha, es decir un 3 por ciento de la superficie provincial (150.800 km2).

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